martes, 22 de diciembre de 2009

Madrid


Ya no oigo los coches, las sirenas, los gritos nocturnos, la lluvia escurrirse en los adoquines sucios llenando agujeros de cemento y arena.
Ya no siento el calor empapado de humo, las esquinas frías de musgo sucio, el aire acorralado en diminutas estancias. Tu pequeñez, tu grandeza.
Ya no huelo tu azufre, la bebida caliente derramada en la acera, la basura olvidada, el perfume artificial, la comida en las puertas.
Ya no veo los neones rotos, las farolas intermitentes, las mil luces rojas, las fachadas manchadas de pena.
Ya no escucho los gritos, las quejas, los pitidos estridentes, las carcajadas obscenas.
Ya no corro en las prisas, no me tambaleo en las grietas, ya no espero en tus mil puertas.
Ahora vivo en tu entraña de acero y ya no espero respuestas

Cuando fuiste futuro la distancia se hizo eterna.

1 comentario:

Jorge Ramiro dijo...

Soy un amante de los viajes y por eso trato de buscar acerca de distintas ciudades y por eso desde hace rato averiguo informacion sobre Madrid. El ultimo año decidi sacar pasajes a rio de janeiro ya que tenia ganas de ir a las playas